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F1 DRS y adelantamientos: cómo el trazado de la pista afecta las apuestas

How DRS zones and overtaking opportunities at different circuits affect F1 race outcomes and the betting markets that follow


· Última actualización: April 2026

Coche de F1 adelantando a otro con el DRS abierto en una recta larga del circuito

El carril de adelantamiento

El formato del fin de semana establece cuándo se genera información; el sistema de adelantamiento determina cuánta acción produce esa información durante la carrera. Hasta 2025, el sistema de reducción de resistencia aerodinámica, conocido como DRS por sus siglas en inglés, fue el mecanismo que la FIA utilizó para facilitar los adelantamientos en Fórmula 1. A partir de 2026, el DRS ha sido reemplazado por un sistema de aerodinámica activa y un nuevo Modo Adelantamiento que otorga potencia eléctrica extra al piloto que circula a menos de un segundo del coche precedente. La nueva aerodinámica activa permite a todos los pilotos abrir las alas delantera y trasera en las rectas designadas, independientemente de la distancia con el rival, mientras que el Modo Adelantamiento proporciona una ventaja adicional de energía exclusiva para el perseguidor. Aunque la mecánica cambia, el principio subyacente para las apuestas sigue siendo el mismo: la capacidad de adelantamiento varía de forma radical entre circuitos. Para el apostador, lo que importa es cuántas oportunidades de cambio de posición genera cada trazado, independientemente del sistema que lo facilite.

No es solo cuántas zonas de DRS hay. Es dónde están y cuánto ayudan.

Este artículo explica el funcionamiento del DRS, clasifica los circuitos por su capacidad de adelantamiento y conecta esos datos con la selección de mercados de apuestas.

Cómo funciona el DRS

El DRS abre un elemento móvil en el alerón trasero del monoplaza, lo que reduce la resistencia aerodinámica y aumenta la velocidad punta en las rectas. Solo puede activarse en zonas designadas del circuito y únicamente cuando el piloto está a menos de un segundo del coche que le precede en un punto de detección situado antes de la zona de activación. La ganancia de velocidad varía entre diez y quince kilómetros por hora dependiendo de la configuración del coche y las características del circuito, lo que puede ser suficiente para completar un adelantamiento al final de la recta o puede quedarse corto si la diferencia de rendimiento entre los coches es limitada. El piloto que defiende posición no puede usar DRS en esa zona a menos que él mismo esté a menos de un segundo del coche que tiene delante, lo que crea situaciones de trenes de DRS donde varios coches circulan encadenados sin poder rebasarse porque todos disponen de la misma ventaja.

El DRS no se activa en las primeras vueltas tras la salida ni durante las vueltas inmediatamente posteriores a un reinicio de safety car, precisamente los momentos de mayor densidad de coches en pista. Esa restricción significa que los adelantamientos en las primeras vueltas dependen exclusivamente de la habilidad del piloto, la tracción de salida y el posicionamiento en las curvas, sin asistencia artificial.

En la temporada 2026, el nuevo reglamento aerodinámico ha sustituido el DRS por aerodinámica activa en ambas alas, lo que cambia sustancialmente la dinámica de adelantamiento. La eficacia del nuevo sistema en cada circuito deberá evaluarse con datos reales de las primeras carreras, recalibrando las expectativas de adelantamiento circuito por circuito.

Zonas de DRS por circuito

La diferencia entre circuitos es abismal.

Bakú combina rectas larguísimas con tres zonas de DRS que hacen del adelantamiento una constante durante toda la carrera: un piloto que sale octavo puede terminar en el podio sin necesidad de una estrategia milagrosa, simplemente aprovechando el DRS para ir ganando posiciones vuelta a vuelta. Monza ofrece una dinámica similar con su zona principal de recta-contrarrecta, donde el rebufo combinado con el DRS genera adelantamientos espectaculares. Montreal y Yeda también pertenecen a esta categoría de circuitos con DRS altamente efectivo.

En el extremo opuesto, Mónaco no tiene ninguna zona de DRS donde un adelantamiento sea realista: la única recta del circuito es demasiado corta y la curva siguiente demasiado lenta para completar la maniobra. Hungría tiene DRS pero su eficacia es limitada porque la recta principal no es lo suficientemente larga y las curvas que la rodean dificultan mantenerse a menos de un segundo. Zandvoort y Singapur también pertenecen a la categoría de bajo DRS, donde las posiciones se ganan más por estrategia de boxes que por maniobras en pista.

Los circuitos intermedios como Barcelona, Silverstone o Suzuka tienen zonas de activación de aerodinámica activa funcionales pero no dominantes: los adelantamientos ocurren pero requieren una diferencia de ritmo significativa entre los dos coches implicados, y muchos intentos se frustran cuando el piloto defensor cierra la puerta en la frenada.

Datos de adelantamiento y apuestas

Los adelantamientos se miden. Y los datos hablan con claridad.

La FIA publica estadísticas de adelantamientos por carrera y por circuito que el apostador puede consultar para construir un perfil de cada Gran Premio. Circuitos con más de cuarenta adelantamientos por carrera en promedio, como Bakú, Yeda o Interlagos, indican un alto nivel de movimiento en las posiciones durante la carrera, lo que tiene implicaciones directas para los mercados de apuestas. En estos trazados, la clasificación pierde valor predictivo y los mercados de podio y posiciones de llegada ofrecen más valor para pilotos que salen fuera del top cinco pero tienen buen ritmo de carrera.

En circuitos con menos de veinte adelantamientos por carrera, como Mónaco, Hungría o Zandvoort, la parrilla predice el resultado con mucha mayor fiabilidad. Aquí, el mercado de pole position y el de ganador de carrera están casi superpuestos, y la apuesta más informada suele ser la que se basa en la clasificación: si tu piloto no sale entre los tres primeros, sus opciones de podio se reducen drásticamente porque las oportunidades de avanzar posiciones en pista son escasas.

Para los mercados de head-to-head, la capacidad de adelantamiento del circuito también importa. En circuitos de alto DRS, un piloto que clasifica detrás de su rival puede remontarlo en carrera; en circuitos de bajo DRS, el que clasifica delante tiene una ventaja difícil de revertir, lo que convierte el resultado de la Q3 en un predictor casi definitivo del head-to-head.

La velocidad que no se ve

El DRS es invisible en la retransmisión televisiva pero medible en los datos y determinante en los resultados. Saber cuántas zonas tiene cada circuito, cuán efectivas son históricamente y cuántos adelantamientos produce en promedio cada Gran Premio es información básica que todo apostador debería tener antes de abrir el mercado. Adaptar la selección de mercados al perfil de adelantamiento del circuito es una de las formas más sencillas y consistentes de mejorar la calidad de tus apuestas a lo largo de toda la temporada.

Donde el DRS manda, apuesta al ritmo de carrera. Donde no llega, apuesta a la clasificación.